lunes, 12 de abril de 2010

NAUFRAGIO





Atrapado en una botella, el náufrago trató de olvidar.

13 comentarios:

DANIEL SÁNCHEZ BONET dijo...

Me parece una maravilla.

Incluso diría de antología.

Aunque creo que también ayudó la música.

Baizabal dijo...

Genial. Quién no ha sido un náufrago. Excelente.

Posmoderna dijo...

bien pensado, en verdad no se sabe bien quien es el naufrago, si el mensaje en la botella, o el que esta varado en una isla desierta.
saludos!

Anonima Mente dijo...

Precioso micro, me ha encantado. Atrapado tambien en un escrito que nadie leyó, como esos mensajes que llevan las botellas.
Un saludo!

Esteban Dublín dijo...

Estimado Javier, el cuento que solicitaste a cambio de tu nombre está publicado en mi blog. Espero tus comentarios.

Isabel González dijo...

Genial! Saludos

Don Iluso dijo...

Me encantan tus relatos y su estilo. Te invito a que pases por mi blog.

Pablo Gonz dijo...

Me gustó mucho lo que leí por aquí, Javier. También el diseño. Te linkeo desde mi página para poder volver más a menudo.
Un cordial saludo,
PABLO GONZ

Ligia Ruiz dijo...

atrapado en una botella o en una isla desierta, quizás atrapado en sus palabras silenciosas que se las lleva el viento... Esperando quizás qué lo encuentren, qué lo recuerden.
Es demasiado todo lo que se puede interpretar de esta pequeña frase.

gracias por compartir este espacio con el mundo, porque te encontré...
me encanto... no dejes de publicar

saludos

Troche dijo...

Hola!
Mi nombre es Gervasio Troche humorista gráfico de Uruguay...felicitaciones el sitio.
Te invito a ver mi blog.
Espero te guste
http://portroche.blogspot.com/

Un abrazo
Troche

Sandro Centurión dijo...

espectacular.

josé manuel ortiz soto dijo...

Javier:
Aparte de ser tocayos de primer apellido, parece que compartimos una hiperbreve muy parecida. ¡Esas coincidencias del destino! Debo decirte que estuve a punto de elegir una imagen de la botella muy parecida a la tuya. Es más, te dejo aquí una mini que escribí hace diez o doce años (cuando no sabía ni qué era la minificción) y que saldrá en el libro que preparo (¡ni siquiera la he publicado en mi blog!). Recibe un abrazo.

Después del naufragio ®

Luego de siglos a la deriva por la inmensidad del mar, la botella fue arrojada por las olas contra la playa. Aturdido por el impacto, el náufrago vio cómo caían a su alrededor los muros de la prisión milenaria.
—¡Soy libre! ¡Soy libre! ―creyó escuchar su voz envuelta en un clamor de olas.
Pero al júbilo inicial siguió la duda, apartarse de la antigua cárcel exigía de reflexiones que terminaban por hacerlo volver tras de sus pasos. Un día, sin embargo, tiritando aún bajo el fragor de la última tormenta, echó a andar tierra adentro. Fueron años de ir tras la distancia hasta que el cansancio o la noche lo alcanzaban; noches abreviadas entre sueños con lugares remotos donde alguien aguardaba su llegada. Una mañana ―cuando parecía que su destino errabundo no tendría fin―, el viajero se detuvo frente al muro ensangrentado de la enorme caja en que la Tierra estaba contenida.

quique ruiz dijo...

Me gusta.