El dinosaurio había muerto, cuando despertó. Del suelo recogió miles de hojas con garabatos desperdigadas aquí y allá. Las arrojó al resto del fuego que quedaba y que había hecho de barricada en contra del dinosaurio. Comenzó a andar en medio del calor del Cretácico, satisfecho de dejar atrás una historia infinita.
Sus ojos son fuego
Hace 14 horas
2 comentarios:
Una nueva vuelta de tuerca al dinosaurio, aunque esta vez desde una optica diferente.
Me gusta esta reescritura, que apuesta por el borrón y vida nueva.
Un abrazo.
Pedro, me alegra que te haya gustado esta reescritura. Y en efecto, apuesta por el borrón definitivo.
Saludos.
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