miércoles, 10 de diciembre de 2008

Extraño Amor - Javier Ortiz


La noche lo sorprendió sin darse cuenta. Había caminado por varias horas (llevaba un bulto sobre sus espaldas, pero parecía no notarlo). El hambre corroía sus tripas. El frío calaba los huesos. Los sentidos lo abandonaban por momentos. La mente lo engañaba...

Ya en casa, desparramado sobre un sillón, después de haber descansado lo suficiente, un olor increíble se apoderó de él. Cerró los ojos. Cuando los abrió de nuevo, se encontró con la imagen de su amada tendida sobre el lecho. Se preguntó: ¿por qué no lo había esperado como siempre?, con la cena dispuesta.

Lucía más hermosa que nunca. Se olvidó del hambre, el cansancio. Se posó junto a ella, acarició su cuerpo. Ella seguía dormida. La pasión lo envolvió; cada poro de su cuerpo era como un volcán en erupción. Sin importarle que no despertara, la virilidad, cada vez más hinchada por ese hecho, penetró un sexo seco. Cuando finalmente derramó el amor dentro de su ser, quedó profundamente dormido. Tuvo pesadillas. Soñó con la golpiza que le había propinada. ¿Quizás por eso había caído en un profundo sueño y no respondió ante sus salvajes embestidas?...

El sol derramaba los primero rayos sobre la ciudad. A lo lejos se escuchó el canto de un gallo. La gente se deslizaba con prisa por las calles. El ruido del tráfico se elevaba cada vez más. Una sirena sonó a lo lejos, cuando fuertes golpes a la puerta lo despertaron. Los hombres de negro entraron, lo jalaron de los pies. ¡Un sonido seco crispó el cuarto! Aturdido, sin saber donde estaba, se acorrucó, protegiéndose de las patadas que ellos le propinaban. Una mano maciza lo tomó de los pelos y lo puso en pie. Con el rostro cubierto de sangre, sin poder distinguir a sus agresores, escuchó una voz que hablaba, quizás por teléfono:
—Mi comandante, tenemos al profanador de tumbas. ¡Lo hemos capturado!

1 comentarios:

ZitroFr dijo...

hola javier, soy adrian, me gusto tu relato, sobre todo el final, tu siempre le das finales inesperados a las historias, espero que subas tus otros minicuentos, luego nos vemos